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10.feb.2026
En el sector del almacenamiento energético y la movilidad eléctrica, nos encontramos a las puertas de una transición química vital para las baterías. El fabricante chino CATL, proveedor clave de almacenamiento para marcas como Tesla, Volkswagen o Mercedes Benz, ha anunciado el despliegue a gran escala de su nueva línea de montaje «Naxtra», basada en celdas de sodio. El salto del ion de litio al sodio resuelve varios cuellos de botella industriales y operativos.
En primera instancia, el sodio es un material sustancialmente más abundante y económico, y presenta un riesgo de combustión drásticamente menor, mejorando así la seguridad intrínseca del vehículo. Sin embargo, la ventaja técnica más disruptiva es su comportamiento térmico. Las baterías de litio actuales sufren una degradación severa en su rendimiento bajo temperaturas invernales extremas. Al acercarse a los 0 °C, la resistencia interna de la celda aumenta y la química se ralentiza, provocando caídas de autonomía de entre el 10% y el 30%, que pueden llegar a desplomarse hasta un 60% a -20 °C. Esta pérdida se agrava drásticamente por el consumo eléctrico adicional que requieren los sistemas de calefacción del habitáculo y el precalentamiento del propio paquete de baterías, disparando el consumo de 16 kWh/100 km a más de 30 kWh/100 km.
En marcado contraste, las nuevas celdas de sodio logran mantener el 90% de su capacidad nominal y un rendimiento de entrega de potencia estable incluso a temperaturas de -40 °C. A nivel de especificaciones puras, la versión de Naxtra orientada a turismos ha logrado alcanzar una densidad energética de 175 Wh/kg, proyectando autonomías teóricas de 500 kilómetros y una resistencia estructural superior a los 10.000 ciclos de carga. Si la industrialización de este estándar químico cumple con estas métricas en entornos reales, veremos una reducción significativa en los costes de fabricación y una eficiencia operativa muy superior en climas adversos.