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201. La IA de Google también se escapó de su entorno de pruebas

201. La IA de Google también se escapó de su entorno de pruebas

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 25 segundos

gemini

Los agentes de inteligencia artificial están diseñados para realizar tareas de forma autónoma. Pueden recibir instrucciones, utilizar herramientas, navegar por Internet y ejecutar determinadas acciones pero, precisamente por eso, los límites de sus entornos de trabajo son cada vez más importantes.

Un caso reciente es el protagonizado por Gemini, el modelo de inteligencia artificial de Google y pone esta cuestión sobre la mesa ya que, durante unas pruebas realizadas en mayo, el sistema debía obtener información sobre una empresa ficticia, pero, sin embargo, esa empresa tenía el mismo nombre que una compañía real.

El problema estuvo relacionado, según Google, con la configuración del entorno de pruebas que había sido preparado por Irregular, una startup que trabaja con Google y otras compañías tecnológicas para evaluar modelos de inteligencia artificial.

El entorno permitía a Gemini acceder a Internet y quizá por ahí vino el problema, porque durante la prueba, el modelo encontró una vulnerabilidad y consiguió acceder a la empresa real, arreglándose para descifrar una contraseña por sí mismo con el objeto de lograr su objetivo.

Pero el incidente no terminó ahí, ya que Gemini encontró credenciales pertenecientes a otras compañías en repositorios públicos y consiguió acceder también a varios de esos servicios.

Según Google, el modelo finalmente detuvo sus acciones al detectar que estaba interactuando con servicios reales asegurando además que ninguna de las empresas afectadas sufrió daños y atribuyendo el incidente a la configuración utilizada durante la prueba y trabajando posteriormente con Irregular para modificar el proceso y evitar situaciones similares.

El caso resulta especialmente relevante porque no sería un hecho aislado, ya que, durante los últimos meses también se han conocido incidentes protagonizados por modelos de OpenAI, Anthropic y Meta en los que algunos de sus sistemas llegaron a infiltrarse en organizaciones externas durante pruebas de seguridad.

La diferencia fundamental está en los agentes de IA. No se trata simplemente de los chatbots que responden preguntas, sino de sistemas que pueden utilizar herramientas, navegar por Internet y ejecutar acciones sin intervención humana directa.

Por tanto, una configuración incorrecta puede tener consecuencias importantes ya que una IA no necesita tener malas intenciones para provocar un problema. Le basta con proporcionarle una herramienta, una credencial o una conexión que no debería tener.

Así que el reto no consiste únicamente en crear modelos cada vez más capaces, sino establecer límites claros entre un entorno de pruebas y el mundo real, donde ese equilibrio será cada vez más importante a medida que los agentes de IA asuman más tareas por sí mismos.

200. Igual habría que cambiar los paneles solares de sitio

200. Igual habría que cambiar los paneles solares de sitio

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 45 segundos

paneles solaresLa energía solar espacial plantea una alternativa al problema de la disponibilidad de electricidad durante las horas sin radiación solar. El planteamiento parte de una limitación conocida de las instalaciones fotovoltaicas terrestres que producen electricidad durante el día, pero necesitan sistemas de almacenamiento para mantener el suministro cuando desaparece la luz solar.

Una de las propuestas estudiadas consiste en trasladar la generación fotovoltaica al espacio y la empresa Overview Energy está trabajando en un sistema basado en grandes paneles solares situados en órbita. A esa altura, las instalaciones podrían recibir radiación solar durante periodos mucho más prolongados que los paneles instalados sobre la superficie terrestre.

Se trata de un proyecto que contempla miles de satélites situados en órbita geosíncrona, aproximadamente a 36.000 kilómetros de altura. Cada unidad podría disponer de una superficie fotovoltaica equivalente a unos dos campos de fútbol y la electricidad generada no se transmitiría mediante cables, sino que primero se transformaría en energía electromagnética y después se enviaría hacia la Tierra mediante un haz de infrarrojo cercano.

Una vez en la superficie terrestre, el sistema utilizaría receptores capaces de convertir nuevamente esa energía en electricidad de manera que, una de las posibilidades planteadas consiste en aprovechar instalaciones solares ya existentes, de esta forma, no sería necesario construir una central completamente nueva para recibir la energía procedente del espacio.

Pero no echemos todavía las campanas al vuelo, porque esta tecnología todavía se encuentra en una fase experimental. En noviembre de 2025 se realizó una prueba con un avión Cessna Caravan situado a unos cinco kilómetros de altura y el resultado fue que, durante el ensayo, se transmitió energía mediante un láser hasta un receptor terrestre equipado con paneles solares convencionales. El experimento permitió comprobar algunos elementos del sistema, aunque la distancia alcanzada resulta muy inferior a la que existiría entre un satélite y la superficie terrestre.

Los siguientes objetivos planteados contemplan una prueba desde órbita terrestre baja en 2028 y transmisiones desde órbita geosíncrona alrededor de 2030. El desarrollo de este tipo de tecnología también está condicionado por sus costes. La fabricación y el lanzamiento de grandes estructuras espaciales han limitado históricamente este tipo de proyectos.

No obstante, el abaratamiento de los lanzamientos espaciales está modificando ese escenario y, al mismo tiempo, los centros de datos y las infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial incrementan la demanda de electricidad, lo que genera un contexto en el que se está impulsando el interés por sistemas capaces de proporcionar energía de forma continua.

Sin embargo, todavía existen importantes retos técnicos y económicos ya que sería necesario fabricar y lanzar numerosos satélites de grandes dimensiones y, además, cada conversión de energía implica pérdidas que afectan al rendimiento global del sistema.

Todo ello sin olvidar que la energía solar espacial también compite con otra línea tecnológica en rápida evolución: la combinación de instalaciones solares terrestres con grandes sistemas de almacenamiento. Mientras una estrategia busca mantener los paneles iluminados durante más tiempo, la otra pretende almacenar la electricidad suficiente para que la ausencia de luz solar tenga un impacto cada vez menor.

199. Historia de la informática. Jonathan Sachs

199. Historia de la informática. Jonathan Sachs

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 44 segundos

jonathan sachs

Cuando pensamos en la historia de la informática, solemos recordar grandes empresas y productos, sin embargo, detrás de muchos de ellos hubo programadores poco conocidos por el gran público. Uno de ellos fue Jonathan Sachs.

Sachs nació en 1947, en la costa oriental de Nueva Inglaterra. Estudió Matemáticas en el MIT, donde comenzó su trayectoria profesional como programador y siempre se caracterizó por su gran espíritu de trabajo, hasta el punto de que, durante sus vacaciones, también escribía programas.

Uno de sus primeros trabajos fue en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA, relacionado con proyectos de investigación espacial.

Su experiencia en el MIT continuó durante unos catorce años. Allí participó en proyectos relacionados con el tratamiento de la información, dónde también tuvo tiempo para desarrollar STOIC, un lenguaje de programación destinado a ordenadores basados en el microprocesador 8080.

Más tarde pasó a trabajar en Data General. Allí supervisó el desarrollo de un sistema operativo y dirigió un equipo de programadores hasta que abandonó la compañía y fundó Concentric Data Systems junto a John Henderson, una empresa que se dedicaba a trabajos de programación y consultoría.

Fue precisamente entonces cuando Sachs empezó a trabajar en una idea que cambiaría su carrera, una nueva hoja de cálculo mejorada.

Unos años antes, VisiCalc ya había demostrado el potencial de las hojas de cálculo y Sachs quería desarrollar una alternativa más avanzada para los ordenadores personales. Para ello contó con Mitch Kapor, que conocía bien aquel mercado. El proyecto acabaría convirtiéndose en Lotus 1-2-3, una hoja de cálculo que no se limitaba a reproducir las funciones de VisiCalc, sino que integraba, gráficos, macros y otras herramientas. Además, estaba diseñado específicamente para el IBM PC y MS-DOS, maquinas y software de los que aprovecharon directamente sus recursos para conseguir un funcionamiento mucho más rápido.

El desarrollo fue especialmente intenso y Sachs llegó a dedicar unos diez meses prácticamente en exclusiva al proyecto.

En 1981, él y Mitch Kapor formaron el equipo encargado de desarrollar y promocionar el programa y poco después crearon Lotus Development Corporation.

El éxito llegó rápidamente. Lotus 1-2-3 se convirtió en uno de los programas más importantes del mercado del ordenador personal. Su importancia fue más allá de las hojas de cálculo ya que el programa ayudó a que muchas empresas considerasen el PC una herramienta profesional.

Sachs abandonó Lotus en 1984 para crear su propia compañía, sin embargo, su principal legado ya estaba establecido aunque Lotus 1-2-3 acabaría desapareciendo del mercado cuando IBM, propietaria de Lotus desde 1995, anunció su retirada comercial en 2013. Más adelante, Microsoft terminó imponiéndose con Excel, pero, sin embargo, algunas ideas popularizadas por Lotus siguen presentes en las hojas de cálculo actuales.

En lo personal, Sachs tampoco se consideraba especialmente creativo, dado que, para él, programar consistía en reunir ideas y soluciones hasta conseguir un conjunto sencillo y funcional y quizá esa sea una de las grandes lecciones de su trayectoria.

La informática no avanza solamente gracias a grandes inventos. También progresa cuando alguien consigue convertir una máquina compleja en una herramienta sencilla y útil.

198. Los problemas con los robots de reparto eran los que esperábamos

198. Los problemas con los robots de reparto eran los que esperábamos

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 30 segundos

robots

Los robots de reparto ya están aquí, pero todavía no saben convivir con nosotros y, aunque empiezan a formar parte del paisaje urbano de algunas ciudades todavía no estamos adaptados a convivir con esos pequeños vehículos autónomos que transportan comida y otros productos y, aunque sobre el papel, el funcionamiento parece sencillo, los problemas aparecen cuando abandonan los entornos controlados y llegan a las calles reales.

Una acera en mal estado, unas obras, un vehículo mal estacionado o cualquier otro tipo de obstáculo inesperado puede bloquearlos, prueba de ello es que ya se han producido situaciones llamativas, como en Chicago, dónde n robot de reparto llegó a destruir una parada de autobús.

Sin embargo, el problema más importante es el que afecta directamente a los peatones. Estos robots deberían detenerse para permitir el paso de las personas, pero ya se han producido situaciones en las que ocurre justamente lo contrario u son los peatones quienes tienen que apartarse para dejar pasar al robot produciendo situaciones que resultan especialmente complicada para las personas con movilidad reducida o para quienes utilizan una silla de ruedas.

Un robot ocupando buena parte de una acera puede convertirse en una barrera difícil de superar, hasta el punto de que ya se han producido accidentes con lesiones, como en Nueva Jersey, dónde un hombre sufrió una fractura de hombro y una lesión en la cabeza tras chocar con uno de estos vehículos.

No obstante, y a pesar de estos problemas, todo indica que veremos muchos más robots de reparto, ya que un estudio de Transforma Insights calcula que podrían pasar de 28.000 vehículos automatizados en 2025 a 559.000 en 2035.

El motivo es fácil de entender. Las empresas pueden reducir su dependencia de los repartidores humanos y, potencialmente, los costes de algunas entregas, pero todavía existen importantes limitaciones.

La primera es su autonomía. Los modelos actuales tienen un alcance aproximado de 3,2 kilómetros y por eso funcionan mejor en trayectos urbanos y relativamente cortos.

La segunda es la regulación. Muchas ciudades todavía no tienen normas claras sobre su circulación y sus obligaciones. Algunas ya han reaccionado. Chicago, San Francisco y Toronto han establecido restricciones o incluso prohibiciones.

Y a tercera limitación es la privacidad. Estos robots utilizan cámaras para conocer lo que ocurre a su alrededor, lo que significa que pueden captar imágenes de peatones, vehículos y espacios públicos.

Por tanto, el futuro probablemente no consistirá en llenar las ciudades de robots sin control debido a que la tecnología tendrá que avanzar al mismo tiempo que la regulación y porque estos pequeños repartidores pueden hacer entregas más eficientes.

Pero antes tendrán que aprender algo que nosotros llevamos haciendo toda la vida: convivir con los demás usuarios de la calle.

197. Noticias semanales

197. Noticias semanales

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 42 segundos

noticiasEste miércoles hemos retomado nuestro espacio de noticias semanales, de las que os hago un breve resumen:

Meta prepara una nueva generación de IA que no solo responde, también actúa.

Hasta ahora, cuando hablamos de inteligencia artificial solemos imaginar un chatbot al que le hacemos una pregunta y recibimos una respuesta. Podemos pedirle que escriba un texto, busque información o nos explique un concepto.

Sin embargo, la siguiente generación de sistemas de IA pretende ir mucho más allá. El objetivo es que la inteligencia artificial pueda realizar acciones por nosotros.

Meta está trabajando precisamente en esta dirección con Muse, un nuevo agente de inteligencia artificial cuya diferencia fundamental reside en su capacidad para ejecutar tareas, no solamente para responder preguntas, es decir, se trata de una agente de IA  que puede entender una petición y actuar sobre ella, como por ejemplo buscar información, organizar tareas, realizar una compra o interactuar con diferentes servicios por si mismo, de manera combinada y en torno a un objetivo definido previamente.

La idea resulta sencilla de entender. En lugar de decirle a la IA qué hacer paso a paso, podemos indicarle nuestro objetivo y el sistema se encargaría después de completar las acciones necesarias.

Esto supone un cambio importante en la forma de utilizar la inteligencia artificial. Hasta ahora, nosotros hacemos la mayor parte del trabajo y la IA nos ayuda, sin embargo, con los agentes, el reparto puede invertirse. Nosotros indicamos lo que necesitamos y el sistema realiza buena parte del proceso, lo cual Esto indica que los agentes podrían convertirse progresivamente en servicios utilizados tanto por particulares como por profesionales.

Pero existe una diferencia fundamental respecto a un chatbot tradicional: cuantas más cosas puede hacer una IA, más importante resulta controlar sus acciones.

Un chatbot puede proporcionar una información equivocada y un agente autónomo podría, además, utilizar esa información para realizar una acción.

Por ejemplo, podría efectuar una compra, modificar una configuración o interactuar con otro servicio, por eso, la seguridad se convierte en uno de los grandes desafíos de esta nueva etapa. El problema ya no consiste solamente en comprobar si una respuesta es correcta, sino que también hay que comprobar qué puede hacer el sistema y bajo qué condiciones puede hacerlo.

El propio desarrollo de estos agentes está generando nuevas dudas sobre su comportamiento autónomo. El documento también recoge que varias figuras relevantes del sector han advertido sobre los riesgos de sistemas capaces de actuar por sí mismos, de hecho, el debate está llegando incluso a las propias compañías que desarrollan estas tecnologías.

Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, ha pedido reducir el ritmo de desarrollo de los modelos más avanzados y establecer controles independientes, propuesta que ha recibido también respaldo parcial de otras figuras del sector, según recoge el documento.

El gran cambio, por tanto, no está solamente en conseguir una IA más inteligente, sino en lograr una IA capaz de actuar sin perder el control sobre lo que hace y esa puede ser precisamente la verdadera frontera de la inteligencia artificial: pasar de responder a nuestras órdenes a ejecutar tareas en nuestro nombre.

196. Los datos detrás de la F1

196. Los datos detrás de la F1

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 19 segundos

F1Cuando pensamos en la Fórmula 1, imaginamos monoplazas a más de 300 kilómetros por hora. Sin embargo, detrás de cada carrera existe otra competición mucho menos visible. Es la que protagonizan los datos.

Durante un fin de semana de Gran Premio se generan entre 600 y 650 terabytes de información. Para hacerse una idea, hablamos de cientos de miles de gigabytes procesados en apenas un fin de semana y, en el corazón de todo este tinglado, hay una instalación donde se gestionan todos los datos y que se traslada allá dónde se celebra un Gran Premio del mundial de Formula 1.

Para entender por qué es necesaria esta infraestructura hay que conocer el nivel de tecnificación que ha alcanzado este deporte.

Cada monoplaza actual es prácticamente un centro de datos sobre ruedas que cuenta con más de 300 sensores que envían información constantemente. Estos sensores controlan parámetros como la temperatura de los neumáticos, el combustible o la aerodinámica y también proporcionan información fundamental sobre el comportamiento del coche.

Todos esos datos llegan al centro técnico instalado junto al circuito, dónde se reúnen las señales de las cámaras, los micrófonos, el cronometraje y la telemetría y se pasan inmediatamente a los sistemas de cada uno de los equipos.

Ni que decir tiene que, en un deporte en el que la velocidad es el alma de la competición la premura en la transmisión de los datos resulta fundamental y el sistema de la Fórmula 1 puede registrar la posición de un coche con una precisión de cinco décimas de segundo.

Por eso, además los servidores necesitan estar físicamente cerca de la pista con el objetivo de reducir al mínimo el tiempo que tardan los datos en viajar. Ese tiempo, que se conoce como latencia es, términos sencillos, el retraso entre enviar una información y recibirla, y en Fórmula 1, unas pocas milésimas pueden ser importantes para tomar decisiones estratégicas cuyo resultado puede ser ganar o perder una carrera.

El sistema instalado en Madrid tiene además una historia curiosa. El Gran Premio anterior se disputaba en Monza, Italia, y solo siete horas después de terminar aquella carrera, el hardware comenzó su viaje hacia Madrid. Varios camiones, con doble conductor, recorrieron la distancia durante 24 horas seguidas y el equipo llegó a a la capital de España durante la noche del lunes. Los ingenieros tuvieron después que conectar todos los sistemas y realizar las pruebas necesarias.

La infraestructura también ha cambiado mucho con los años. En 2017, todo el centro de datos pesaba unas 250 toneladas y ocupaba 14 contenedores, sin embargo, ahora solo necesita tres contenedores, de manera que la reducción ha sido posible gracias a servidores compactos y a la virtualización de las cargas de trabajo.

Pero los datos no se quedan en el circuito dónde se celebra el Gran Premio. El sistema está conectado con Biggin Hill, en Reino Unido, donde se encuentra el Media and Technology Center y dónde se procesa la información necesaria para producir y distribuir la señal internacional que reciben los espectadores.

En total, unas 300 personas trabajan como un único equipo. Unas 160 están en pista y otras 140 trabajan desde Reino Unido utilizando una conexión que utiliza dos circuitos ópticos independientes de 10 gigabits por segundo y, entre ambos pueden llegar a transportar unos 8,5 gigabits por segundo cada uno. Además, la seguridad es crítica y por ello, la telemetría de cada escudería viaja completamente cifrada.

Ni siquiera los responsables de la infraestructura pueden acceder a los canales privados de los equipos, ya que cada escudería dispone de su propia clave de descifrado dentro de un sistema que funciona en las dos direcciones. No solo recibe información del coche, sino que también puede enviarle mensajes y órdenes, como avisos de los comisarios, información del coche de seguridad virtual o señales relacionadas con el Overtake Mode, el sistema que, desde esta temporada, sustituye al alerón de geometría variable también conocido como DRS.

Así que, mientras los aficionados miramos los adelantamientos y las vueltas rápidas, otra carrera se disputa entre servidores, sensores y redes, en una competición contra el tiempo, la latencia y la enorme cantidad de datos que genera cada monoplaza.

195. La IA pone fecha y forma al fin del mundo

195. La IA pone fecha y forma al fin del mundo

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 40 segundos

El desarrollo de modelos de inteligencia artificial cada vez más avanzados plantea nuevos riesgos relacionados con su uso y con su evolución futura. Entre ellos aparece una preocupación especialmente relevante: la posibilidad de que estas tecnologías puedan facilitar actividades perjudiciales.

Uno de los problemas más complejos se encuentra en la investigación biológica. Los modelos de IA pueden proporcionar información útil para trabajos científicos legítimos. Sin embargo, algunos conocimientos pueden tener también aplicaciones peligrosas. Esta característica se conoce como investigación de doble uso.

Anthropic, la empresa detrás de la inteligencia artificial Claude ha detectado varios intentos de utilizar modelos de IA en investigaciones biológicas potencialmente peligrosas. En algunos casos, los investigadores trataron de evitar los mecanismos de seguridad y ocultaron la finalidad de sus consultas y desde la empresa tuvieron que adoptar medidas que incluyeron el bloqueo de cuentas y la limitación del acceso a modelos más avanzados.

El problema principal reside en la dificultad para determinar dónde termina una investigación legítima y comienza un posible uso pernicioso. Un proyecto relacionado con un virus puede buscar mejorar el conocimiento científico o desarrollar una vacuna. Sin embargo, los mismos conocimientos podrían utilizarse con otros objetivos.

Los sistemas de seguridad actuales tampoco garantizan que un modelo cada vez más capaz pueda impedir siempre este tipo de usos. Un usuario suficientemente persistente podría intentar construir diferentes procesos alrededor de las restricciones existentes. El objetivo sería obtener información que el modelo no proporcionaría directamente.

A esta problemática se suma un riesgo de mayor alcance relacionado con una posible superinteligencia. En este escenario hipotético, sistemas de IA mucho más capaces que los actuales podrían contribuir a desarrollar versiones todavía más avanzadas de sí mismos. Una evolución suficientemente rápida como para dificultar la supervisión y el control humano, según destacan Jacob Coxon y Evan Hubinger, responsables investigador y responsable de estrategia de alineamiento de inteligencia artificial de la compañía respectivamente.

No obstante, estas estimaciones sobre una posible extinción de la humanidad deben interpretarse con cautela. Las cifras utilizadas para expresar este riesgo son valoraciones subjetivas y no resultados de mediciones experimentales. Por tanto, no permiten establecer una probabilidad objetiva sobre un acontecimiento de estas características.

Los escenarios planteados incluyen tanto una eventual pérdida de control como usos maliciosos realizados por personas. Entre estos últimos aparecen la creación de agentes biológicos peligrosos, los ciberataques y las acciones contra infraestructuras críticas.

Existe además un problema de coordinación entre los desarrolladores. Una empresa puede mantener fuertes medidas de seguridad mientras otras continúan acelerando el desarrollo. Este contexto genera incentivos para seguir avanzando, incluso cuando existen dudas sobre las consecuencias.

Por ello, la seguridad de la inteligencia artificial no depende únicamente de las empresas que desarrollan estos sistemas. También requiere mecanismos de supervisión, regulación y cooperación internacional. El desafío consiste en mantener los beneficios potenciales de la IA sin ignorar los riesgos asociados a modelos cada vez más autónomos y capaces.

194. Apple presenta sus novedades y, si, su teléfono plegable

194. Apple presenta sus novedades y, si, su teléfono plegable

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 29 segundos

ApplePuntuales a su cita, el pasado 9 de septiembre Apple celebró, en su keynote anual, la presentación de sus nuevos productos

Durante años, Apple ha ido afinando sus productos sin cambiar demasiado las reglas del juego. Esta vez, sin embargo, ha movido una pieza que llevaba tiempo pendiente: el iPhone Duo, su primer teléfono plegable.

El concepto es sencillo de entender. Un teléfono plegable que cerrado, presenta una pantalla exterior de 5,4 pulgadas y que, al abrirlo, muestra una pantalla interior de 7,6 pulgadas. Ambas cuentan con tecnología ProMotion, el nombre que Apple da a su tecnología de frecuencia de actualización adaptativa de la pantalla y que descrito de forma sencilla significa que la pantalla puede cambiar automáticamente la velocidad a la que actualiza la imagen según lo que se esté haciendo. Tambnién con pantalla siempre activa y hasta 3.000 nits de brillo en exteriores. La construcción combina titanio de grado 5, Ceramic Shield y una bisagra formada por más de 100 componentes. También incorpora Touch ID en el botón lateral y resistencia IP68.

En el interior trabaja el nuevo chip A20 Pro, fabricado con un proceso de dos nanómetros y que, según los datos ofrecidos por Apple, mejora el rendimiento de la CPU y la GPU respecto al iPhone 17 Pro y mantiene mejor el rendimiento durante usos prolongados. El teléfono incorpora además Wi-Fi 7, Bluetooth 6 y funciona exclusivamente con eSIM.

El formato plegable también cambia la manera de utilizar iOS. Con Split View es posible trabajar con dos aplicaciones al mismo tiempo, abrir dos ventanas de una misma aplicación y guardar parejas de aplicaciones para acceder rápidamente a ellas.

Junto al Duo llegan los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max, que mantienen las pantallas de 6,3 y 6,9 pulgadas, pero incorporan tres cámaras Fusion de 48 megapíxeles. La cámara principal añade apertura variable y el teleobjetivo alcanza un zoom óptico de calidad de hasta ocho aumentos. El A20 Pro vuelve a ser protagonista, acompañado de una nueva cámara de vapor destinada a mejorar el rendimiento sostenido.

Los relojes también reciben cambios importantes. El Apple Watch Series 12 y el Ultra 4 incorporan un nuevo sistema de medición de salud que registra el pulso cada cinco segundos y permite calcular con mayor frecuencia la variabilidad de la frecuencia cardiaca. Ambos añaden una puntuación de Disposición, de cero a diez, que relaciona actividad, ejercicio, constantes vitales y sueño.

Y para completar el conjunto llegan los AirPods 5. Mantienen el diseño abierto, añaden resistencia IP57, mejoran la cancelación de ruido e incorporan nuevas funciones de audio y traducción en tiempo real.

Una presentación con una idea bastante clara: el iPhone cambia de forma, mientras el resto de productos se dedica a perfeccionar lo que ya funcionaba.

193. El banco de videojuegos de la Biblioteca Nacional de España

193. El banco de videojuegos de la Biblioteca Nacional de España

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bibliotecaLa conservación del patrimonio digital ha adquirido un papel clave en las instituciones públicas. La Biblioteca Nacional de España custodia un archivo de más de mil videojuegos catalogados, todos ellos publicados en el país desde 1983 hasta la actualidad, reconociendo así que el software interactivo forma parte de la memoria cultural de la sociedad.

El archivo de obras digitales comenzó a construirse gracias al denominado Depósito Legal. Este sistema legal obliga a entregar ejemplares de las obras editadas para su preservación futura. Aunque la norma inicial se enfocaba en libros y mapas, en 2022 se incluyó de forma explícita al videojuego. Por tanto, las empresas distribuidoras deben depositar sus obras terminadas.

Entre las piezas históricas más destacadas figura La Pulga, creada en 1983 por los programadores Paco Suárez y Paco Portalo. Producida por la empresa Indescomp, esta obra marcó el inicio de la comercialización nacional. Además, el título se distribuyó con éxito en el mercado británico. Este logro abrió paso a la conocida Edad de Oro del software español. Durante ese periodo nacieron títulos icónicos como La abadía del crimen, de Opera Soft, o Navy Moves, de Dinamic Software.

Posteriormente, la industria local consolidó su proyección internacional con producciones de gran calado técnico. Destacan obras célebres como Commandos: Behind Enemy Lines, desarrollada por Pyro Studios, y Hollywood Monsters, creada por Pendulo Studios y otras propuestas modernas como Cursed Castilla, realizada por Locomalito, demuestran la continuidad de este legado creativo.

Sin embargo, la preservación técnica del software afronta obstáculos considerables debido al paso del tiempo. Los soportes físicos originales, como las cintas de casete o los disquetes, sufren un deterioro físico inevitable. Por añadidura, los ordenadores y consolas donde funcionaban estos títulos han dejado de fabricarse.

Para superar esta barrera tecnológica, la institución utiliza procesos de digitalización y emulación informática. La emulación consiste en hacer que un equipo moderno simule el comportamiento exacto de una máquina antigua. De este modo, un ordenador actual puede ejecutar el código original sin alterar la obra. Este recurso técnico asegura la consulta de programas inaccesibles.

Además, el trabajo de preservación no se limita únicamente a los archivos ejecutables. La colección reúne revistas, carteles, manuales y grabaciones sonoras relacionadas con cada época. Todos estos documentos permiten estudiar el contexto social que rodeó a cada desarrollo. Por ello, la conservación integral garantiza que las futuras generaciones comprendan el origen de esta disciplina.

192. Estadísticas de la temporada

192. Estadísticas de la temporada

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La conclusión de un ciclo de producción técnica es el instante idóneo para analizar el desarrollo del trabajo en cifras agregadas y reflexionar sobre las tendencias que mueven los hilos de la divulgación en internet y, como hoy acaba la segunda temporada de mi podcast Cuéntame Tecnología hasta septiembre, voy a daros algunos datos de cómo ha ido el podcast a lo largo de la temporada.

Acabo la emisión con una regularidad sostenida de trescientos veinte días de actividad ininterrumpida, lo que me ha permitido eludir cuestiones como la temida inactividad que suele aquejar a gran parte de los creadores independientes de audio digital, el podfade.

La producción ha presentado cifras de gran regularidad, con la publicación de ciento cincuenta episodios independientes de formato breve, con una duración media por programa de siete minutos y cuarenta y nueve segundos, acumulando un total de diecinueve horas y treinta y tres minutos de emisión total. El episodio especial con mayor extensión técnica fue el número cuarenta y dos, dedicado al análisis exhaustivo de los nuevos dispositivos presentados por la firma Apple, mientras que mi entrega más directa y breve fue la número ciento diez, centrada en explicar las nuevas modalidades de entradas del blog de soporte del programa, precisamente esta sección podcasting, que estás leyendo ahora mismo. Los meses de mayor actividad de desarrollo de contenidos fueron octubre de dos mil veinticinco, seguido muy de cerca por mayo y julio de dos mil veintiséis.

En lo que respecta al contenido temático del anuario, la inteligencia artificial se ha coronado como la indiscutible protagonista absoluta del año al acaparar el cuarenta por ciento del total de emisiones del programa. Esto refleja la profunda transformación experimentada por la sociedad con el despliegue comercial de plataformas de lenguaje como Google Gemini, los modelos de Microsoft en Windows 365 y el avance de OpenAI, seguida por la actualidad de la firma de la manzana con su propuesta de inteligencia Apple Intelligence, el análisis de hardware especializado de NVIDIA, la ciberseguridad, la exploración espacial y la historia de la tecnología de consumo, entre otros muchos.

Así que no me queda más que agradecer vuestra escucha y vuestra lectura, en este caso, y emplazaros a principios de septiembre. Tengo previsto reanudar las emisiones sobre el día 10, así que, hasta entonces, os deseo un feliz verano para volver con las pilas cargadas.