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bibliotecaLa conservación del patrimonio digital ha adquirido un papel clave en las instituciones públicas. La Biblioteca Nacional de España custodia un archivo de más de mil videojuegos catalogados, todos ellos publicados en el país desde 1983 hasta la actualidad, reconociendo así que el software interactivo forma parte de la memoria cultural de la sociedad.

El archivo de obras digitales comenzó a construirse gracias al denominado Depósito Legal. Este sistema legal obliga a entregar ejemplares de las obras editadas para su preservación futura. Aunque la norma inicial se enfocaba en libros y mapas, en 2022 se incluyó de forma explícita al videojuego. Por tanto, las empresas distribuidoras deben depositar sus obras terminadas.

Entre las piezas históricas más destacadas figura La Pulga, creada en 1983 por los programadores Paco Suárez y Paco Portalo. Producida por la empresa Indescomp, esta obra marcó el inicio de la comercialización nacional. Además, el título se distribuyó con éxito en el mercado británico. Este logro abrió paso a la conocida Edad de Oro del software español. Durante ese periodo nacieron títulos icónicos como La abadía del crimen, de Opera Soft, o Navy Moves, de Dinamic Software.

Posteriormente, la industria local consolidó su proyección internacional con producciones de gran calado técnico. Destacan obras célebres como Commandos: Behind Enemy Lines, desarrollada por Pyro Studios, y Hollywood Monsters, creada por Pendulo Studios y otras propuestas modernas como Cursed Castilla, realizada por Locomalito, demuestran la continuidad de este legado creativo.

Sin embargo, la preservación técnica del software afronta obstáculos considerables debido al paso del tiempo. Los soportes físicos originales, como las cintas de casete o los disquetes, sufren un deterioro físico inevitable. Por añadidura, los ordenadores y consolas donde funcionaban estos títulos han dejado de fabricarse.

Para superar esta barrera tecnológica, la institución utiliza procesos de digitalización y emulación informática. La emulación consiste en hacer que un equipo moderno simule el comportamiento exacto de una máquina antigua. De este modo, un ordenador actual puede ejecutar el código original sin alterar la obra. Este recurso técnico asegura la consulta de programas inaccesibles.

Además, el trabajo de preservación no se limita únicamente a los archivos ejecutables. La colección reúne revistas, carteles, manuales y grabaciones sonoras relacionadas con cada época. Todos estos documentos permiten estudiar el contexto social que rodeó a cada desarrollo. Por ello, la conservación integral garantiza que las futuras generaciones comprendan el origen de esta disciplina.

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