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14.mar.2026
El desarrollo de la inteligencia artificial y su consecuente demanda masiva de procesamiento de datos y energía han forzado a la industria tecnológica a buscar alternativas sostenibles para sus infraestructuras físicas. En el programa número 57 del podcast ya hablábamos de ello en esta entrada. Pues bien, como respuesta a este desafío técnico y medioambiental, se ha desplegado con éxito el primer centro de datos submarino comercial frente a la costa de Shanghái, en el Mar de China Oriental. Esta obra de ingeniería busca conciliar la soberanía digital con la neutralidad de carbono mediante una arquitectura radicalmente distinta a la convencional.
El proyecto, impulsado operativamente por la empresa HiCloud y ejecutado por la firma de ingeniería CCCC Third Harbor Engineering, resuelve de forma simultánea tres graves problemas estructurales del sector. En primer lugar, libera un valioso espacio terrestre en áreas de alta densidad urbana. En segundo lugar, elimina por completo el masivo consumo de agua dulce y electricidad requerido habitualmente por los sistemas de refrigeración, empleando el agua oceánica como un disipador térmico natural y constante. Por último, la infraestructura se alimenta de forma directa conectándose a aerogeneradores marinos, absorbiendo en tiempo real los excedentes de energía eólica que de otro modo se desperdiciarían.
A nivel técnico, el despliegue ha requerido un nivel de precisión milimétrico. Los servidores operan encapsulados en cabinas cilíndricas de acero, las cuales son presurizadas e inyectadas con gases inertes para neutralizar cualquier riesgo de incendio o corrosión. La instalación en el lecho marino exigió el uso de avanzados sistemas de posicionamiento global y la intervención del buque grúa Sanhang Fengfan para asegurar la ubicación de las estructuras con un margen de error inferior a los diez centímetros.
Si bien existen precedentes operativos como el Proyecto Natick desarrollado por Microsoft, el cual demostró una gran viabilidad técnica pero fracasó por los altos costes de reparación, este nuevo despliegue cuenta con un fuerte respaldo para asegurar su continuidad. Un consorcio ampliado que incluye a Shenergy Group, China Telecom Shanghái e INESA ha firmado un acuerdo para escalar masivamente esta infraestructura. No obstante, el principal reto operativo sigue siendo diseñar protocolos de mantenimiento a largo plazo que garanticen la viabilidad económica de operar servidores en las profundidades marinas.
Habrá que estar atentos a estos cambios.