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Franco

Así es. Si algo se recuerda y se viene repitiendo ya no solo de la muerte, sino de toda la dictadura del General Franco es que murió en su cama.

La frase alude a que falleció, enfermedades aparte, de manera tranquila y sosegada en su lecho, en pleno ejercicio del poder y con todos sus honores y prerrogativas intactos y no como muchos hubiesen deseado: depuesto, y desterrado de manera ominosa.

Quienes a menudo rememoran viejos sueños húmedos entre heroicas hazañas de una lucha que jamás existió no tienen sin embargo el cuajo para reconocer que no tuvieron el coraje ni la valentía suficientes para hacerlo realidad.

Nadie movió un dedo ni expuso su integridad física y libertad en pos del bien común acabando de raíz con la persona y el régimen que regentaba. Nadie levantó la voz más allá de los tímidos reproches y escaramuzas que, con el paso de los años, se fueron colando entre las rendijas de una dictadura tan añeja y permisiva como su cansado dictador.

No fue hasta su muerte que proliferaron gestas inventadas y salieron a la luz cientos de paladines que lo mataron una y mil veces hasta el punto que nos faltan Francos muertos para tanto magnicida. Todo mentira.

Por lo visto, asi somos los españoles que habitamos el presente y pasado reciente, una especie de cobardes y egoístas resilientes que no hemos heredado nada de aquellos que expulsaron a los franceses, por no alejarme demasiado en el tiempo y a quienes la falsa comodidad del estado del bienestar ha terminado por convertir en unos adocenados espectadores complacientes con declive de una sociedad que desaparece tan rápidamente como nos dicen que se fortalece. Cosas de la relatividad.

Buena prueba de ello la hemos tenido en el reciente 40º Congreso Federal de PSOE, donde hemos podido asistir a un nuevo capítulo del desmantelamiento del país y su soberanía a manos de un nuevo dictador, Pedro Sánchez, que ha admitido ya sin ambages la concesión, más pronto que tarde, de la amnistía para los delitos cometidos con ocasión del mal llamado referéndum de autodeterminación y la proclamación de la republiqueta catalana.

Se ha pasado así de hablar de la concesión de la amnistía como la supresión literal del poder judicial, implanteable en democracia a un acuerdo entre los que piensan diferente. Casi nada.

Y a todo esto, con cientos de los allí convocados aplaudiendo como focas los disparates y eufemismos del gran timonel, sin atreverse a poner un pero a las barbaridades proferidas porque hacerlo sería ponerse en el punto de mira de quien todo lo escruta. El partido.

El disenso conlleva un suicidio político, un despropóstico descomunal para quien, creyendo que vivirá de la teta del Estado ad eternum no se atreve a mostrar una opinión diferente que contraríe al amado líder y le cueste el puesto. De eso nada.

Y lo peor de todo esto no es que sea un caso aislado ni una conducta propia de los políticos, políticas, cargos y cargas públicas del PSOE. No.

Lo mismo puede decirse del resto de partidos y el que no lo reconozca, aparte de estar al servicio interesado del partido, es que es un tonto de libro.

Es un comportamiento, servil y bovino, que se repite en TODOS los partidos. El que dirige manda y los que obedecen comulgan con las ruedas de molino que sea menester con tal de seguir incardinados en una estructura que creen robusta y agradecida con ellos para siempre. Como para llevar la contraria. Sí, ya.

Y así es como Franco murió, feliz en su cama y como vienen muriendo y morirán todos los Francos que nos han gobernado hasta ahora, rodeados de focas agradecidas, satisfechos por creer, por falta de fiscalización, que la suya ha sido la obra que ha terminado por encumbrar al país en la mísera sombra de lo que fue.

La historia se repite

Foto: Creación propia a partir de parámetros aportados a la herramienta de inteligencia artificial CHAT GPT-3 de Open-AI integrada en el navegador Bing.

3 thoughts on “Franco murió en su cama

  1. Es imposible luchar contra las ruedas de molino , tendríamos que invertir más y mejor en la adquisición de cultura de todos

  2. Asi es como fue todo. Nada de tergiversar la hiatoria. Esta es como es y no admite otra vision que la real.
    Buena reflexion. Muy bien.

    Cordero de Dios.

  3. Como vaticinó Gil Robles hacia 1977, se estaba diseñando una democracia excesivamente dependiente de los partidos políticos. Y estos han actuado como sanguijuelas de las instituciones, sin distinguir entre ambos.
    Si la Mafia, o la Masonería, se apoderan de la cúpula de determinados partidos, el resultado es que una minoría de mandiles decide por el pueblo.

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