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Chernobyl

Reconozco que no soy mucho de seguir la corriente a quienes encumbran una película o serie de televisión a las primeras de cambio, al contrario, suelo recelar de aquellas que me llegan bajo el calificativo de la mejor de…, pero admito que con Chernobyl he hecho una excepción y me alegro de ello.

Es más, me sumo a quienes dicen que es una gran obra porque constituye un relato excepcional no ya solo de los hechos sucedidos en la central nuclear ucraniana, sino porque, sin anticipar acontecimientos ni finales (los modernos ahora lo llaman spoiler), explica a la percepción cómo y por qué acabo sucediendo la mayor catástrofe nuclear de la historia.Para mí, el resumen es sencillo: no se puede aplicar la ideología a la naturaleza, porque esta no entiende de doctrinas ni de políticas.

Y esto es, en esencia, lo que sucedió el 26 de abril de 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin de Pripyat, que pasará a la historia como Chernobyl: un mastodonte político totalitario acostumbrado a subyugar mentes y voluntades humanas decidió que estaba por encima de la naturaleza y por eso no tuvo el menor miramiento en forzar la catástrofe basándose ya no en una supuesta superioridad humana sobre la naturaleza, sino en la supremacía ideológica sobre ella.

Y así, entendió que los cálculos soviéticos eran infalibles y que aquello que el partido decía, lo era sin más. Punto.

En aquel momento y en aquel lugar, no muy diferentes a cualquier otro de la vida diaria, no valían razones y mucho menos opiniones, tachadas de disidentes al menor atisbo de contradicción; la orden se acataba sin rechistar, porque todo venía de arriba, perenne eufemismo que designaba a la extensísima cúpula directiva del Partido Comunista de la Unión Soviética; tan grande que comenzaba en tu propio vecino o compañero de trabajo.

Cargos intermedios pagados de sí mismos tras años de sufrimiento totalitarista hasta llegar a la cima de su mediocridad condujeron a cientos de miles de personas a la desgracia por no aceptar razonamientos de quienes eran sus subordinados y más tarde por negar y encubrir la verdad para no dejar en evidencia lo que todos hemos sabido después.

Recomiendo vivamente el visionado de esta excelente obra tanto a los que vivimos los sucesos a más o menos avanzada edad como a vctiímas de la LOGSE, gentes a menudo de doctrina tan sobredimensionada como ignorante, para que entiendan que hay cosas que no saben de partidos, ideologías políticas ni supremacismos de ningún tipo.

Y la naturaleza, en forma de energía atómica, es una de ellas.

One thought on “Chernobyl

  1. No he visto la serie, de la que me han hablado muy bien, pero creo que fuera de España el título no es así sino Lenin, por el nombre de la central.
    Y leyendo el comienzo de tu buen artículo me has recordado a un economista ruso mandado a Siberia por Stalin por el delito de hacer un estudio sobre la producción agraria en la URSS que como no coincidiera con los que objetivos quinquenales del partido le supuso, como digo, la condena a los campos de la muerte… El comunismo asociado siempre con el embuste.
    ( Ese suceso creo haberlo leído en “Archipiélago Gulag”)

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