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La nueva comunicación, sustentada en los medios sociales, es velocidad y contundencia, es simplificación y reduccionismo aunque, no por moderna, reniega de las viejas tácticas que llevaron a otros a un poder permitido por quienes creyeron en soflamas, mentiras y medias verdades con la esperanza de una solución que acabó siendo un gran problema.

Los medios sociales se han convertido en un escenario ideológico de claro signo bélico. Nuevas formas y viejas fórmulas, esa es la combinación.

La propaganda maliciosa del último siglo tiene su máximo exponente en los principios propagandísticos de Goebbels, responsable del Ministerio de Educación Popular y Propaganda de Hitler, autor de once principios propagandísticos que traigo aquí hoy no por el interés que pueda despertar su nefasta inspiración teleológica, sino por el miedo que produce la evidencia de que los modernos medios sociales se han convertido en un terreno más abonado que nunca en el que afloran nuevo odios y rencores basados en aquellos viejos principios

A poco que uno escarbe, asombra la semejanza de los actuales mensajes que se distribuyen a través de los medios sociales con el guión de tan dudoso manual de estilo.

Repasemos, uno a uno, los principios aludidos y que cada uno extraiga sus propia conclusiones.

1.- Principio de simplificación y del enemigo único.

Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

La corrupción y la ineficacia es la seña ideológica de los otros partidos, la derecha (en el caso español) es corrupta y culpable de todos los males de la sociedad. Marchemos contra ellos. Mensaje convertido en axioma. No hace falta indagar ni demostrar nada. Lo es y punto.

2.- Principio del método de contagio.

Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

La casta. Palabra mágica que engloba una mayoría difusa de personas que responden a una tipología política o económica determinada, la que el instigador prefiera, convertida en la causa maligna de todos los problemas.

3.- Principio de la transposición.

Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.

Tener un enemigo (real o no) a quien echar la culpa de todo es esencial. Ya hablamos de eso cuando nos referíamos a los partidos que gobiernan contra, y no para.

Las Repúblicas españolas (especialmente la II) y los regímenes basados en ideas comunistas, socialistas o anarquistas (por citar algunos) son un ejemplo paradigmático de como formas de gobierno que sucumbieron a sus propias contradicciones, negligencias y cainismos son elevadas a los altares del modelo político, convertidas en mártires de quienes no las eliminaron y modelo de quienes contribuyeron a su exterminio.

4.- Principio de la exageración y desfiguración.

Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave. 

Cualquier cosa que haga el adversario político es convertida en una amenaza para la sociedad entera. No importa que la repercusión o las consecuencias sean mínimas, todos es amplificado y tergiversado. Por pequeño que sea, nuestro equipo de disidentes de la razón, armados con teclados y routers se encargarán de la logística y la distribución. Por eso no hay que preocuparse.

5.- Principio de la vulgarización.

Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

Este principio es VITAL y se explica por sí solo. Además se basa en otro importante, el de la educación; pero no una educación entendida como formación en excelencia, sino todo lo contrario, en la igualdad mal entendida, es decir, la igualdad por abajo. Sólo así se crean sociedades dúctiles, maleables. Masas lo suficientemente estúpidas como para poner en práctica y aplaudir sin miramientos ni análisis cada uno de los principios que estamos analizando.

6.- Principio de orquestación.

La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.

Nosotros somos el cambio y el beneficio, los otros (la casta) son el problema y nosotros la solución. El famoso SI-SE-PUEDE

7.- Principio de renovación.

Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

El bombardeo mediático es fundamental y ha de ser constante, verdades, medias verdades y mentiras han de ponerse en el disparadero con la suficiente cadencia para que el principio de la exageración y la vulgarización ya comentado se convierta en el complemento perfecto de este. Conseguir que el adversario no tenga tiempo para responder a la avalancha de acusaciones. El juego del pim pam pum 2.0

8.- Principio de la verosimilitud.

Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.

Todas las perversas maquinaciones que se nos ocurran o lleguen a nuestros oídos pueden (y deben) ser perversamente sazonadas y puestas en boca del adversario independientemente del contexto. Solo así se consigue una amalgama de información heterogénea pero irrastreable que otorgue fuerza de ley a conjeturas o simples puzles de ideas inconexas que forman un todo tan disparatado que, a la fuerza tiene que ser verdad.

9.- Principio de la silenciación.

Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

Seguro que frente a este principio, la imagen de determinados canales de televisión surge clara y resplandeciente. Pues eso. Sobran más explicaciones.

10- Principio de la transfusión.

Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

Derecha mala, enemiga del pueblo. Izquierda buena y bondadosa, benemérita y siempre protectora de los más desfavorecidos. Lugares comunes, prejuicios alimentados por el reduccionismo, el exceso de propaganda y una tremenda carencia de formación. ¿Recordáis lo que decíamos de igualar por abajo en educación?.

11.- Principio de la unanimidad.

Llegar a convencer a mucha gente de que piensa como todo el mundo, creando una falsa impresión de unanimidad.

Esto es así tanto para las ideas como para el número de personas que las defienden. El concepto simplista de indignado sume al individuo en una masa ideológica ficticia y cambiante porque esa cualidad, la de indignado, es tan meliflua como el estado de ánimo de quien se adhiere a ella. Hoy estoy indignado, pero mañana no, hoy me gusta la sociedad en la que vivo, mañana me manifiesto contra ella, hoy bien, mañana mal. ¿Los motivos?, poco objetivos. Según me va a mi.

Yo, mi, me, conmigo. Al final ni somos tantos ni estamos tan cohesionados, pero para cuando se den cuenta, ya será demasiado tarde.

Por otro lado, la difusión de la idea única es tan antigua como los totalitarismos a quienes sirve. Ya se ha dicho que una mentira repetida hasta la saciedad se convierte en una verdad.

Esto es lo que hay y a esto se prestan las nuevas tecnologías preñadas de viejas formulas. Que nos vayan inoculando este virus sólo es cuestión de rigor, crítica y análisis, pero eso es algo con lo que no se nace, eso es algo que se hace con educación y formación.

Si carecemos de eso, si quienes se dicen nuestros salvadores nos la cercenan interesada pero sutilmente, estamos vendidos ante sus desvaríos e inermes en una batalla librada en Twitter, prensa escrita, tertulia televisiva o grito pelao en manifa descompuesta dónde nos la quieren meter doblada.

Ese grito, ni aún silencioso, puede acallar la razón, pero sólo cuando nos demos cuenta, estaremos avanzando en la dirección correcta.

3 thoughts on “La nueva comunicación y la vieja propaganda.

  1. Totalmente de acuerdo.
    Aunque la base de la manipulación es prácticamente única a mi entender. No potenciar adecuadamente la educación y no alentar el uso del intelecto.
    Si la gente no es capaz de discernir y tener criterio lo llevamos claro. De esta manera siempre convencerá el que más grite o el que grite más veces.
    Y en eso estamos… lamentablemente

  2. Excelente artículo.El arte de la manipulación,casi siempre va por caminos transversales.Debemos tener muy claro nuestras metas,ideas y creencias para dejar paso al sentido común que es quien nos acompaña siempre y rara vez nos abandona….

  3. Por eso estos partidos quieren monopolizar los medios de comunicación, consideran al pueblo como borregos analfabetos a los cuales puedes engañar y manipular, pero no se dan cuenta que lo unico que consiguen es instaurar ese miedo en la sociedad, que tambien sufrieron en sus carnes la Alemania de 1930.

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