fbpx

Tiempo de lectura aprox: 42 segundos

26.feb.2025
La intersección entre la gestión empresarial de Silicon Valley y la administración pública está generando fricciones sin precedentes. Analizo con preocupación los movimientos del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) en Estados Unidos, liderado por Elon Musk. La reciente directiva enviada por correo electrónico a los funcionarios federales, exigiéndoles un reporte de cinco tareas realizadas la semana anterior bajo amenaza de despido, plantea serios interrogantes sobre la gobernanza de recursos humanos mediante «fuerza bruta».
Técnicamente, lo que más me inquieta es el método de procesamiento de estas respuestas: Musk ha confirmado que será una Inteligencia Artificial, y no humanos, quien audite los correos. Estamos ante la automatización masiva de decisiones laborales críticas en el sector público. Además, el envío de estas notificaciones en horarios intempestivos y fines de semana denota una falta de desconexión digital alarmante. Legalmente, la situación es un campo minado; el DOGE es una comisión asesora, no un departamento ejecutivo con potestad constitucional para despedir personal, lo que augura una batalla de demandas colectivas inminente. La premisa de que «quien no responde al mail es prescindible» ignora la realidad operativa de muchos puestos que no requieren estar pegados al correo, demostrando que la lógica de una startup no siempre escala a la administración de un Estado

Deja una respuesta

*

Uso de cookies

Desde mi nube utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies