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04.abr.2025![]()
El término «Vibe Coding», acuñado por Andrej Karpathy de OpenAI, está polarizando a la comunidad de desarrollo. Se refiere a la programación mediante lenguaje natural, donde herramientas como Cursor, Replit o Bolt generan el código basándose en la «vibración» o intención del usuario, sin que este necesite escribir la sintaxis. Como profesional del sector, veo esto como un cambio de abstracción inevitable, similar al paso del ensamblador a los lenguajes de alto nivel.
Expertos como Carlos Fenollosa predicen la desaparición de los editores de código tal y como los conocemos, mientras que otros como Omar Pera ven un aumento de productividad de hasta 3x. Sin embargo, coincido con las reservas de Antonio Leiva: el código generado es propenso a errores sutiles y vulnerabilidades de seguridad que un ojo no entrenado pasará por alto.
Nos dirigimos hacia un paradigma donde el rol del «programador» muta hacia el de «arquitecto y auditor». La capacidad de picar código perderá valor frente a la capacidad de entender sistemas complejos y validar el output de la IA. La democratización es positiva, pero llenar el mercado de software no optimizado generado por usuarios que no entienden los fundamentos técnicos puede crear una deuda técnica global difícil de gestionar.