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03.abr.2025
La digitalización de la administración pública es necesaria, pero la ejecución técnica de la nueva app MiDNI del gobierno español deja mucho que desear en términos de usabilidad y arquitectura de sistemas. Aunque el Real Decreto 255/2025 otorga por fin validez legal a la identificación mediante el móvil, la implementación rompe principios básicos de diseño offline-first.
Para generar el código QR que valida la identidad ante un tercero o una autoridad, la aplicación requiere una conexión de datos activa para consultar las bases de datos de la Policía Nacional en tiempo real. Esto introduce un punto único de fallo crítico: si estás en una zona sin cobertura o los servidores del Ministerio se caen, tu identidad digital se evapora. Técnicamente, es incomprensible que no se haya optado por un sistema de credenciales verificables almacenadas localmente y firmadas criptográficamente, que permitirían la validación sin conexión.
Además, la barrera de entrada es absurda. El proceso de vinculación requiere una cita física en comisaría o pelearse con lectores de DNIe y certificados digitales que, en mi experiencia y la de muchos usuarios, presentan tasas de fallo elevadas,. Una herramienta diseñada para facilitar la vida al ciudadano no debería requerir un máster en burocracia digital para ser activada.