fbpx

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 14 segundos

6.oct.2023

En el panorama actual del hardware y software móvil, estamos presenciando movimientos tectónicos que redefinirán el mercado en los próximos años. Por un lado, analizo la reciente «Keynote» de Apple, un evento inusual grabado íntegramente con un iPhone 15 y ambientado en una estética oscura, donde la compañía de Cupertino presentó sus nuevos procesadores: la familia M3, M3 Pro y M3 Max. Desde una perspectiva técnica, el salto a la tecnología de 3 nanómetros es indiscutiblemente un avance en eficiencia y potencia, revitalizando las gamas de MacBook Pro y iMac.

Sin embargo, debo ser crítico con las decisiones de configuración de Apple. Resulta difícil justificar que, en pleno 2023, máquinas etiquetadas como «Pro» con precios superiores a los 2.000€ sigan partiendo de una configuración base de 8 GB de RAM. Para cualquier flujo de trabajo técnico serio, 16 GB es el mínimo indispensable para mantener la consonancia entre el procesador y el software. Además, la persistencia de puertos Lightning en periféricos como el Magic Mouse, cuando la industria ya ha transicionado a USB-C, denota una falta de coherencia en el ecosistema.

Paralelamente, observo una tendencia preocupante para Google: la huida de los fabricantes chinos del ecosistema Android puro. Aunque Android ostenta aproximadamente un 71% de la cuota de mercado global, gigantes como Huawei, Xiaomi y Vivo están apostando por sus propios sistemas operativos: HarmonyOS, HyperOS y BlueOS, respectivamente. Mientras que las soluciones de Huawei y Xiaomi mantienen una base Android con capas de personalización profunda para integrar mejor software y hardware, la apuesta de Vivo con BlueOS es más arriesgada, rompiendo la compatibilidad con aplicaciones Android. Esto sugiere un futuro de fragmentación donde el dominio de Google podría verse amenazado no por Apple, sino por sus antiguos socios.

Finalmente, no puedo ignorar las cifras reveladas en el juicio antimonopolio contra Google. Se ha hecho público que la compañía paga la astronómica cifra de 26.300 millones de dólares anuales —un 29% de sus ganancias— para mantenerse como el motor de búsqueda predeterminado en diversos dispositivos. De esa cifra, 18.000 millones van directamente a las arcas de Apple. Esto evidencia que el verdadero producto en la economía digital es el usuario y su data para el posicionamiento SEM, una realidad que a menudo olvidamos al usar servicios «gratuitos».

Deja una respuesta

*

Uso de cookies

Desde mi nube utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies